Consejos para tratar las piernas cansadas

Consejos para tratar las piernas cansadas

Cuando llegas a casa después de un día largo, puede que sientas que tus piernas comienzan a hincharse y mayor pesadez de lo habitual; se presenta incluso dolor en la parte posterior de la pierna que se irradia desde los tobillos hacia la cadera…

Pero… ¿qué es realmente lo que nos sucede? ¿Es simplemente cansancio físico o hay algo más? Es probable que, si esos síntomas se repiten cada día y van en aumento, tengas lo que coloquialmente se denominan «piernas cansadas».

El síndrome de piernas cansadas, sin embargo, se trata de una enfermedad de origen vascular que afecta a una de cada cuatro personas adultas en España y a una de cada dos entre los mayores de 50 años. Además, es cinco veces más frecuente entre las mujeres.

Síntomas

Los principales síntomas son los ya mencionados: dolor y pesadez en las piernas. Pero también es frecuente que se acompañen de calambres y que notemos cierta sensación de acorchamiento, con hormigueo y picor (parestesias).

Visualmente muchas veces concurre con la aparición de varices vasculares, que no son más que la dilatación de venas que pierden elasticidad y no pueden volver a su estado habitual, por lo que quedan con un diámetro mayor y se hacen, por lo tanto, visibles.

Estos síntomas tienden a incrementarse con la edad, particularmente entre las mujeres. Además, suelen acentuarse con los picos hormonales como la menstruación, los tratamientos estrogénicos sustitutivos y también en el embarazo, donde además se producen desequilibrios en la excreción correcta de líquidos.

Y, entonces, las varices… ¿qué son?

¿Tener varices implica tener las piernas cansadas? Es muy posible que la sintomatología esté relacionada con una enfermedad llamada insuficiencia venosa crónica (IVC), que se da en pacientes con patología varicosa moderada-grave.

Las varices se forman porque las venas que transportan la sangre ya utilizada por los tejidos (no oxigenada) no se recubren de músculo propio (como las arterias), así que disponen de unas válvulas para impulsar la sangre hacia el corazón. Cuando este sistema de bombeo no funciona de modo correcto, la sangre se estanca y parte del líquido que transporta se filtra hacia el exterior. Posteriormente y debido a esta tensión excesiva, perdemos elasticidad y se manifiestan todos los síntomas: edema (hinchazón), pesadez y dolor.

Recomendaciones

El síndrome de piernas cansadas puede estar provocado por factores no evitables como la predisposición genética, las enfermedades circulatorias previas o el estado hormonal. Pero también influyen otros factores evitables:

  • Sedentarismo: se debe realizar ejercicio suave para estimular la movilidad de las piernas.
  • Obesidad: a mayor peso, menos músculo y más dificultad de movimiento.
  • Ropa ajustada: provoca vasoconstricción inducida y estancamiento venoso de sangre no fisiológico.

Además existen múltiples guías de práctica clínica con recomendaciones muy útiles para lidiar con la enfermedad en el día a día.

Tratamiento

Existen diferentes tratamientos para el síndrome de piernas cansadas:

  • Os recomendamos iniciarlo desde la perspectiva tópica con emulsiones tipo gel con principios calmantes y relajantes con función venotónica, es decir, que produzcan vasoconstricción venosa, tonifiquen los trayectos varicosos y disminuyan por tanto su sintomatología.
  • Existen otras terapéuticas, como la terapia compresiva (aplicar presión externa sobre las piernas), la fitoterapia (dieta), la hidroterapia y los tratamientos orales. Incluso es posible llegar hasta la cirugía vascular en las situaciones más extremas, sobre todo cuando los anteriores métodos se demuestran insuficientes o inefectivos.

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