Piel atópica

Piel atópica

Ahora que las temperaturas aumentan, debemos prestar un cuidado especial a nuestra piel, ya que el calor suele ocasionar un mayor grado de deshidratación corporal y, cómo no, esto también lo sufre nuestra piel.

El sol provoca que perdamos parte de nuestra humedad por evaporación y eso se traduce fundamentalmente en síntomas como sequedad, picor y un aumento de la sensibilidad cutánea.

No todas las pieles sensibles son atópicas, a pesar de que la piel atópica con frecuencia se engloba en varios términos complementarios que nos pueden crear cierta confusión. La dermatitis atópica y la hiperreactividad cutánea (piel sensible) son dos entidades diferentes cuyos síntomas pueden solaparse.

¿Qué es la piel atópica?

Es cierto que la piel atópica se asocia a pieles sensibles o intolerantes. Es un tipo de piel que no soporta bien el uso de sustancias tópicas o cosméticas debido fundamentalmente a una enfermedad cutánea subyacente. Las más frecuentes son la rosácea o cuperosis, la dermatitis atópica y seborreica, y también los eccemas de contacto.

Sin embargo, la piel atópica se relaciona con más frecuencia con el término de dermatitis atópica, también denominada eccema atópico.

  • Se trata de una patología inflamatoria crónica de la piel que suele ser más frecuente en niños y mejorar con la edad. Aun así, puede aparecer y seguir dando síntomas también en adultos (3-10 % de la población). En ambos casos es benigna y no contagiosa.
  • Es cada vez más frecuente, debido a la gran concentración de alérgenos en los productos de aplicación cutánea que se utilizan.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas suelen cursar en forma de brotes y pueden empeorar con el estrés, el frío o el sudor. Los síntomas fundamentales son:

  • Piel seca (xerosis).
  • Picor (prurito).
  • Lesiones eccematosas: podemos observar inflamación de la piel, con enrojecimiento y descamación. En niños es frecuente la formación de ampollas o vesículas. En adultos es más habitual que las lesiones lleven consigo un engrosamiento de la piel (liquenificación), que se puede cronificar.

¿Por qué se produce? 

No se conoce exactamente su causa, aunque en su aparición intervienen factores genéticos (predisposición familiar), ambientales y del sistema inmunológico.

Estos síntomas producen una reacción alérgica cutánea que responde a la sustancia que entra en contacto con la piel.

¿Qué tratamiento es el más adecuado?

El síntoma predominante es el prurito. En efecto, debemos tener en cuenta que la piel de los pacientes con dermatitis atópica es más seca e irritable que la piel normal. Por ello, requiere un cuidado con productos no irritantes, hipoalergénicos y con efecto calmante.

El tratamiento habitual del brote suele consistir en la aplicación de un emoliente hidratante. Sin embargo, los casos moderados-graves pueden llegar a requerir corticoides tópicos/orales y antihistamínicos.

 

Te recomendamos:

  • Limpieza con productos suaves y con agua tibia. Los largos baños de agua caliente pueden irritar nuestra piel.
  • Hidratación diaria mediante aplicación tópica de hidratantes (emolientes).
  • Evitar los productos irritantes y comprobar que los que usamos sean hipoalergénicos y adaptados a nuestro fototipo de piel.
  • Evitar los cambios de temperatura ambiental: el exceso de calor y los cambios bruscos de temperatura pueden provocar sequedad e inducir el brote. Os recomendamos mantener la temperatura ambiente alrededor de los 20-21 ºC.

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