¿Cómo envejece nuestra piel?

¿Cómo envejece nuestra piel?

La piel es nuestra capa protectora frente al mundo exterior. Nos salvaguarda del frío, del sol y de la lluvia y nos ayuda a regular la temperatura corporal. Su importancia es casi tan grande como su tamaño: mide cerca de 2 metros cuadrados y pesa 5 kg. Y es que en sólo en un centímetro cuadrado de piel hay 5 folículos pilosos, 15 glándulas sebáceas, 100 glándulas sudoríparas, 4 metros de nervios, 1 metro de vasos sanguíneos, 5.000 órganos sensitivos y 5 millones de células.

La piel es un reflejo de nuestra salud interior y del envejecimiento ineludible. Va cambiando con el paso de los años y va revelando los signos más visibles del tiempo. A medida que nos hacemos mayores, la piel pierde elasticidad y turgencia, disminuye la actividad de las glándulas sebáceas sudoríparas, decrece la capacidad de repararse por sí misma y se hace más susceptible a las soluciones alcalinas (jabones).

¿Cómo envejecen las capas de la piel?

Las huellas del envejecimiento cutáneo antes de ser visibles en el cutis, se manifiestan en las capas internas de la piel:

  • Epidermis: en la capa más superficial de la piel se produce un adelgazamiento generalizado del 10-50%. Además, la renovación celular se vuelve más lenta y se producen menos cantidad de lípidos, lo que puede provocar una mayor sequedad, mayor sensibilidad a los rayos UV y un aumento en el riesgo de infecciones.
  • Dermis: a partir de los 25-30 años de edad el colágeno disminuye un 1% anualmente. Esto sumado a la disminución de elastina favorece a la aparición de arrugas y provoca que se rompan más vasos capilares, lo que se traduce en menos oxígeno y menos brillo rosado en la piel.
  • Hipodermis: es la capa más profunda, cuyo estado depende en gran medida de la base adiposa. Con el tiempo se almacenan cada vez menos lípidos, la capa pierde volumen y, por consiguiente, en la piel aparecen arrugas profundas y posibles heridas.

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¿Los signos de una piel madura?

El rostro es la representación de nuestra evolución fisiológica y también el reflejo más visible de las improntas del tiempo. Pero, ¿cuáles son los signos evidentes que se asocian a las pieles maduras?

  • Arrugas: aparecen debido al adelgazamiento del tejido cutáneo. La disminución de producción de células en la epidermis hace que ésta pierda volumen y se arrugue.
  • Menos firmeza: a lo largo de los años la piel fabrica menos elastina y colágeno, cayendo más por efecto de la gravedad.
  • Manchas: aparecen sobre todo en las zonas que han estado más expuestas al sol, debido a la multiplicación de melanocitos (encargados de dar pigmento a la piel) que crecen y se agrupan formando puntos o manchas.
  • Sequedad: la piel envejecida puede ser áspera y/o estar irritada, puesto que posee menos glándulas sudoríparas y oleosas que nutren el tejido.

Consejos para prevenir el envejecimiento prematuro

Lo primero que debes saber es que el envejecimiento cutáneo es un proceso natural e irreversible. Sin embargo y de acuerdo con un informe de la Academia Española de Dermatología y Venereología, la genética sólo influye el 25% en el envejecimiento en la piel. El 75% restante se debe a “causas externas”, como el estrés, el tabaco, las radiaciones solares y una mala alimentación, que desencadenan la oxidación de las células o radicales libres.

De esta manera, revisando y cambiando algunos de nuestros hábitos podremos reducir los signos del tiempo en la piel. Como siempre, la prevención es la mejor medicina. Estos son nuestros consejos a seguir:

  • Alimentación sana: la piel necesita hidratarse y nutrirse desde dentro. Una mala nutrición favorece a la larga la aparición de forma prematura de arrugas y manchas. Mientras que una dieta a base de frutas y verduras (fuentes de antioxidantes) ayuda a neutralizar los radicales libres y a retrasar el envejecimiento cutáneo.
  • Evitar la gran exposición al sol: el 90% de los problemas asociados al envejecimiento de la piel son por una exposición excesiva a los rayos ultravioleta. La exposición prolongada conduce al fotoenvejecimiento, un deterioro prematuro de la piel. Por eso, es imprescindible el uso de productos con factor de protección solar apropiados.
  • Dejar de fumar: la nicotina y los productos químicos del tabaco estimulan la oxidación celular de la dermis, perjudicando su elasticidad y su fuerza.
  • Cuidado adecuado de la piel: mimar a la piel como se merece ayudará a retrasar los signos de envejecimiento. Aplicarse fórmulas dermatológicas para la higiene, tonificación e hidratación nos reportará mayor salud y belleza al rostro.
  • Estilo de vida saludable: cuando se habla de estilo de vida saludable nos referimos, sobre todo, a dormir mínimo 8 horas, evitar en la medida de lo posible el estrés y beber al menos 2 litros de agua diarios.

A pesar de que el envejecimiento de la piel es parte del ciclo natural de la vida, mitigar los signos evidentes de la edad puede estar en nuestras manos. Llevar una serie de hábitos beneficiosos y cuidarnos con tratamientos dermatológicamente probados hará que nuestra piel madure de forma saludable, tanto por dentro como por fuera.

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