Cuidar tus lunares es cuidar de ti

Cuidar tus lunares es cuidar de ti

¿Sabías que en nuestro cuerpo tenemos entre diez y treinta lunares? Según tu genética y los hábitos de cuidado de tu piel la predisposición a tener lunares puede incrementar. De este modo, está claro que los lunares dicen mucho de ti: de tus genes y de cómo cuidas a tu piel. Pero lo primero que debes saber es, precisamente, qué son los lunares. Un lunar es una pequeña mancha que aparece en la piel, producida por una acumulación de pigmento.

¿Cuándo se producen los lunares?

El origen de todo son los melanocitos. Se encargan de la pigmentación de tu piel y, al agruparse en un pequeño cúmulo generalmente redondo, conforman una marca de color que destaca del resto de la piel. Un lunar suele convertirse en una señal característica de la persona que lo lleva. ¿Quién no reconoce a Marilyn Monroe por su lunar?

Existen diferentes tipos de lunares:

  • Algunos son de nacimiento (y se denominan congénitos o nevus melanocíticos congénitos)
  • La mayoría van apareciendo a lo largo de nuestra vida, sobre todo en la adolescencia (y se denominan lunares adquiridos o nevus melanocíticos adquiridos)

¿Cuáles son los principales factores que provocan la aparición de lunares?

  • Grandes cambios hormonales: cuando nuestro cuerpo se altera hormonalmente, por ejemplo durante la adolescencia o durante el embarazo, podemos observar un incremento de los lunares en nuestro cuerpo.
  • Exposición solar excesiva: La exposición al sol, especialmente durante la infancia y adolescencia, influye en el número de lunares que pueda desarrollar tu piel, y además en el tamaño de los mismos. Nunca debes olvidar que #tupieltienememoria y siempre ten en cuenta que con cada hora que expongas tu piel al sol aumenta la probabilidad de aparición de nuevas manchas y lunares.

Por qué debes revisar tus lunares:

Porque cualquier cambio que se produzca en un lunar puede estar indicando algo. Periódicamente, controla cada uno de tus lunares y revisa que no suceda ninguna de las siguientes cosas:

  • Cambia de tamaño
  • Cambia de forma
  • Cambia de color
  • Arde o pica

El mejor consejo es que visites a tu dermatólogo al menos una vez al año y le informes sobre la evolución de tus lunares. La mayoría de estos son benignos, pero algunos podrían llegar a convertirse en melanomas.

Siempre debes tener en cuenta que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo. Recuerda que #tupieltienememoria y procura protegerla del sol, además de seguir todos los consejos indicados para cuidarla. Si lo haces, tus lunares no tienen por qué transformarse en un problema. Son parte de ti… ¡que sean señas de tu lado más saludable!

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